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Detalle de Relato

NUNCA MÁS

No puedo evitarlo. Verla ahí, durmiendo con su carita angelical, preciosa, con sus pequeñas curvas, hace que me excite. No quiero hacerle daño, pero no puedo evitarlo. Me acerco a su camita, impregnándome de su olor infantil que tanto me gusta. Cuando estoy a punto de satisfacer mis deseos, cojo sus tijeras de la mesilla y corto mi fuente de placer.

 

David Gallardo Salvador

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