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Detalle de Relato

VISTO

“Señor juez, todo fue un despropósito. Sólo tropezó. Llevaba chanclas y se dejó el dedo chico en la pata de la mesa. ¿Quién lo hubiera dicho? ¿Cómo iba yo a pensar? Hay gente que se molesta por naderías. Lo ayudé a levantarse, pero no hay respeto. ¡Qué palabras! ¡Qué excesos! Y lo pagó conmigo, con el mundo, con el camarero, conmigo (perdón me repetí). Eran las 17:41. ¿Cómo lo sé? –dirá. Miré el reloj con atención. Testigos no hubo, no..., pero fue tremendo. Una montaña de una gota. Y yo, allí, paciente, paciente, sin violencia... ¡Qué chillidos! Alaridos más bien. Sin venir a cuento, vamos. ¿Qué más se podía hacer...? Ni el whatsapp pude acabar…"

 

José Luis Sobrino

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