EL PUENTE DE LOS SOLDADOS
Francisco Muñoz de la Nava Torres

Política, caciquismo, intriga, sabotaje, terror... Procedentes de Badajoz, 160 soldados del Regimiento Castilla 16 volvían a sus casas licenciados tras cumplir 3 años de servicio militar. 53 se quedaron en el camino, para siempre. "La historia se repite", una frase tan universal como heladora. De esto trata esta novela.
El relato se desarrolla en un momento de la historia de España en el que dos partidos se turnan en el gobierno de la nación. En cada turno, el gobernante fagocita toda iniciativa surgida en el espectro político, tanto de un lado como del otro. En medio, un Borbón, enfermo, que a duras penas puede asumir sus obligaciones como Jefe del Estado. Y un nuevo partido que nace con aires frescos, frente a las desgastadas y viciadas formas de hacer política existentes, liderado por un absoluto desconocido, Pablo Iglesias, que pretende aglutinar a los españoles que no se sienten representados por nadie. Ante elecciones generales, todo vale para cambiar la intención de voto del electorado, incluso el miedo.
La historia, por desgracia, es verídica. Tuvo lugar en 1884. El Borbón era Alfonso XII. Cánovas del Castillo, por los conservadores, se turnaba en el poder con el liberal Mateo Sagasta. Y Pablo Iglesias se ponía a la cabeza del recién creado Partido Socialista Obrero Español.
El 27 de Abril de 1884, día de elecciones generales, se produjeron múltiples sabotajes en la red telegráfica y en tres puentes por donde circulaba el tráfico ferroviario: uno en la provincia de Gerona, otro en la línea de Valencia a Tarragona y otro en la provincia de Ciudad Real, el puente de Alcudia, conocido en la zona tras los sucesos como "el puente de los soldados", situado en la línea férrea Madrid-Badajoz, entre las estaciones de Chillón y Almadenejos.

FICHA DEL AUTOR
Francisco Muñoz de la Nava Torres. (Almadén, Ciudad Real. 1960)

Nació a pocos metros de la famosa mina. Durante sus juegos infantiles, en una calle empedrada por donde no transitaban vehículos, le llamó la atención ver cómo, a la vez que juega con otros niños, unos hombres eliminan el castillete del Pozo de San Teodoro, al que hace referencia la novela, y construyen otro nuevo.
En los veranos, la familia pasa de vez en cuando algún domingo en el río, cerca de un puente de hierro, y oye comentar que se llama el puente de los soldados, porque un día perdieron la vida allí muchos de ellos, pero nadie conoce la causa.
Ha ejercido diversas actividades a lo largo de su vida: sanitaria, docente, empresarial y musical. Siempre curioso por la historia, especialmente por la más cercana, la local, la del pueblo que le vio nacer, le ha llevado a acometer diversas investigaciones, fruto de algunas de ellas es El puente de los soldados.


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